¿Qué es el masaje miofascial?
La fascia es el tejido conectivo que rodea y une músculos, articulaciones y órganos: forma una red continua a través de la cual el movimiento se transmite más allá de lo que abarca un solo músculo. Cuando, por sobrecarga, una lesión o muchas horas en la misma postura, las capas vecinas pierden su deslizamiento mutuo, aparecen sensación de rigidez, tirantez y limitación del movimiento, a menudo en un lugar distinto del que realmente duele.
El masaje miofascial se basa en técnicas lentas y largas con una presión ligera, mantenida durante más tiempo que en el masaje clásico. No se trata de «romper adherencias»: el tejido no se puede desgarrar mecánicamente con la mano. El efecto proviene de la estimulación de los receptores de la fascia y del cambio de tono a través del sistema nervioso; por eso aquí el ritmo y la comunicación con el paciente importan más que la fuerza.
Cuándo tiene sentido el masaje miofascial
- rigidez de cuello y espalda por trabajar sentado, que vuelve pese a estirar con regularidad,
- sobrecargas en personas que entrenan: cintilla iliotibial, gemelos, fascia plantar, inserciones en la zona del codo,
- trabajo sobre una cicatriz tras una operación o una lesión, para mejorar la elasticidad y el deslizamiento de los tejidos,
- limitaciones de la movilidad que no se deben a la estructura de la articulación, sino a la tensión de los tejidos blandos,
- sensación de «tirantez» a lo largo de toda una extremidad o cadena muscular, sin un punto de dolor claro,
- preparación de los tejidos antes del ejercicio, para poder aprovechar el nuevo rango de movimiento.
En qué se diferencia del masaje terapéutico y del deportivo
Masaje miofascial
Objetivo: deslizamiento y elasticidad del tejido conectivo
Ritmo:
lento, técnicas largas
Presión: moderada, mantenida más tiempo
Masaje terapéutico
Objetivo: reducir la tensión muscular y el dolor
Ritmo:
variable, maniobras clásicas
Presión: de suave a fuerte
Masaje deportivo
Objetivo: recuperación y preparación para las cargas
Ritmo:
dinámico, según el ciclo de entrenamiento
Presión: normalmente más fuerte
En la práctica estas formas se entrelazan: tras la valoración elegimos las proporciones, en lugar de aplicar rígidamente «un tipo de masaje».
Cómo es la sesión en Fizjo-Fan
- Breve anamnesis y valoración del movimiento: comprobamos dónde se detiene el movimiento y qué lo limita.
- Trabajo sobre las zonas seleccionadas: técnicas fasciales lentas, completadas si es necesario con terapia manual o herramientas (IASTM).
- Comprobación del efecto en movimiento: repetimos la misma prueba del inicio para ver si algo ha cambiado.
- Recomendaciones: dos o tres ejercicios que consolidan el rango conseguido. Sin ellos, los tejidos suelen volver al patrón anterior.
Qué puede esperar después de la sesión
Después del masaje miofascial es frecuente notar ligereza y más libertad de movimiento; a veces persiste durante un día una sensibilidad parecida a las agujetas. Ayudan el movimiento, una buena hidratación y un día de entrenamiento más tranquilo.
Una sola sesión puede reducir la rigidez, pero un efecto duradero solo se consigue combinando el trabajo sobre los tejidos con el ejercicio terapéutico y cambiando aquello que sobrecarga los tejidos en el día a día. Se lo decimos con claridad, también cuando eso significa menos visitas y no más.