La condromalacia describe el cartílago, no la causa del dolor
«Condromalacia rotuliana» significa reblandecimiento del cartílago de la cara posterior de la rótula, visible en una resonancia magnética o durante una artroscopia. Es una descripción del aspecto del tejido, no una explicación de por qué duele la rodilla. El cartílago no tiene terminaciones nerviosas, y se encuentran cambios parecidos en muchas personas que nunca se han quejado de la rodilla. Por otro lado, el dolor típico en la parte delantera de la articulación aparece a menudo con una prueba de imagen totalmente normal. Eso no quiere decir que el resultado de la resonancia no tenga importancia: simplemente, por sí solo no determina cómo hay que tratar.
Por eso, ante el dolor típico en la parte anterior de la rodilla, hoy se habla más bien de síndrome de dolor femoropatelar. Es un problema de sobrecarga: la articulación entre la rótula y el fémur responde con dolor cuando la carga (correr, subir y bajar escaleras, ponerse en cuclillas, saltar) supera durante un tiempo prolongado su tolerancia actual. A menudo se acompaña de debilidad de los músculos de la cadera y del cuádriceps.
Cómo identificamos el origen del dolor
El diagnóstico se basa en la anamnesis y la exploración, no solo en el informe de la resonancia. Le preguntamos con qué actividades aparece el dolor, qué ha cambiado en las últimas semanas y si la rodilla se ha hinchado o bloqueado alguna vez. En la valoración comprobamos la fuerza de los glúteos y del cuádriceps, el control de la alineación de la rodilla en la sentadilla a una pierna y al bajar de un escalón, así como la movilidad de la cadera y del pie.
Igual de importante es descartar otras causas. Un dolor justo debajo de la rótula, claramente localizado en un punto y que empeora con los saltos, apunta más bien a una rodilla del saltador, es decir, una tendinopatía rotuliana. Los bloqueos de la articulación y la hinchazón tras una torcedura indican una posible lesión intraarticular y requieren una consulta médica. Encontrará un repaso más amplio de las causas en la página sobre el dolor de rodilla.
Qué funciona en el tratamiento
El enfoque mejor documentado son los ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de la cadera y del cuádriceps, combinados con un ajuste sensato de las cargas. No se trata de hacer reposo absoluto, sino de limitar temporalmente lo que más irrita la articulación (sentadillas profundas con mucho peso, bajadas corriendo o largos tramos de escaleras) mientras se gana fuerza. Elegimos los ejercicios de forma que el dolor durante su realización se mantenga en un nivel aceptable y no aumente al día siguiente, y con el tiempo vamos aumentando el rango de movimiento y el peso. Aquí da muy buenos resultados el ejercicio terapéutico en sala, bajo supervisión.
El vendaje de la rótula, las plantillas o una rodillera pueden reducir las molestias a corto plazo y facilitar los ejercicios, pero los consideramos un complemento. Lo mismo ocurre con la terapia manual: ayuda a bajar el dolor, pero por sí sola no cambia la tolerancia de la articulación a la carga. En el dolor femoropatelar no se recomienda la artroscopia.
Cuánto dura y cómo volver a la actividad
Con ejercicio constante, la mejoría suele notarse claramente al cabo de unas semanas, y el programa de tratamiento dura en la mayoría de los casos 6–12 semanas. Aun así, el dolor femoropatelar tiende a reaparecer y en algunas personas se prolonga más, sobre todo si, en cuanto ceden los síntomas, se vuelve de golpe a las cargas de antes y se abandonan los ejercicios. Por eso planificamos la vuelta por etapas: primero las actividades cotidianas y las escaleras, después sentadillas con un rango cada vez mayor y, por último, la carrera, los saltos o el deporte que practique.
Si el dolor en la parte anterior de la rodilla vuelve una y otra vez desde hace meses a pesar de los intentos de reposo, merece la pena valorarlo a fondo y empezar con un plan en lugar de con otro parón. Puede reservar cita a través de la página de Contacto.