Codo de tenista y codo de golfista
Ambos nombres describen el mismo mecanismo a los dos lados de la articulación. El codo de tenista (epicondilitis lateral) es una sobrecarga de la inserción de los extensores de la muñeca en la cara externa del codo: duele al agarrar, al extender la muñeca y al levantar objetos con el dorso de la mano hacia arriba. El codo de golfista (epitrocleítis) afecta a los flexores en la cara interna y produce dolor al apretar con fuerza y al flexionar la muñeca.
Los nombres llevan a confusión, porque los deportistas son una minoría de los pacientes. Con mucha más frecuencia nos llegan personas tras unos días de reformas en casa, tras cambiar el plan de entrenamiento en el gimnasio o tras un periodo de trabajo manual repetitivo con agarre fuerte. Muchas horas con el ratón en una posición incómoda pueden agravar además los síntomas.
Por qué el reposo por sí solo no basta
El tendón responde a la carga, y tolera igual de mal el exceso que la ausencia total de ella. Unas semanas protegiendo el codo suelen reducir el dolor, pero también disminuyen la tolerancia del tendón. Al volver a las actividades normales, los síntomas reaparecen, a menudo con más fuerza que antes.
Por eso el elemento clave del tratamiento son los ejercicios contra resistencia con una progresión controlada. Ajustamos la dosis para que el tendón reciba un estímulo para remodelarse, pero sin irritarlo más de la cuenta. Las técnicas manuales y la punción seca ayudan a reducir el dolor y la tensión en la fase en la que el ejercicio por sí solo resultaría demasiado doloroso.
Qué buscamos más allá del codo
El codo rara vez es el único culpable. La debilidad de la cintura escapular puede ser un factor añadido, por eso valoramos su fuerza y su control. Valoramos la movilidad de la muñeca y de la columna cervical: el dolor referido desde el cuello puede imitar las molestias del codo. Si la valoración apunta a un problema más arriba, trabajamos también el hombro.
En el trabajo de oficina también influyen la forma de sujetar el ratón y la altura de la mesa. Una muñeca mantenida durante ocho horas en ligera extensión supone una tensión constante en los mismos extensores que después reaccionan con dolor al esfuerzo adicional fuera del trabajo.
Qué puede esperar
Los primeros efectos –menos sensibilidad al tacto y un agarre más fuerte– suelen aparecer en dos o tres semanas. La vuelta completa al trabajo con peso o a los deportes de raqueta suele llevar más tiempo, porque la remodelación del tendón es un proceso lento. Hay dos cosas que influyen más en el ritmo: la regularidad de los ejercicios y que, mientras tanto, se consiga limitar el factor que provocó la sobrecarga. Este segundo punto lo abordamos ya en la primera visita; encontrará los detalles para reservar en la página de Contacto. Sin ese cambio, incluso unos ejercicios bien dirigidos a menudo solo calman los síntomas durante un tiempo.