De dónde viene el dolor entre los omóplatos
La columna dorsal es por naturaleza más rígida que el cuello y la zona lumbar, porque a ella se unen las costillas. Cuando se pasan muchas horas sentado con el tronco inclinado, pierde todavía más movilidad, y los músculos que rodean los omóplatos trabajan durante horas en la misma posición, sin un momento de pausa. El resultado puede ser un dolor sordo y difuso al final del día o un «pinchazo» localizado junto a la columna tras un giro brusco, un estornudo o una noche en mala postura.
El origen de las molestias pueden ser las articulaciones costovertebrales, los músculos y la fascia, pero también la columna cervical: una irritación en el cuello puede producir un dolor que se nota precisamente junto al omóplato. De ahí la frecuente relación con el dolor de cuello y cervicales. Las hernias discales dorsales que realmente causan síntomas son raras. En cambio, los cambios degenerativos aparecen a menudo en los informes de las pruebas y, por sí solos, no explican el dolor: hablamos de ello con más detalle en la página sobre la artrosis de columna.
Primero descartamos causas ajenas a la columna
Es una zona en la que también pueden producir dolor el corazón, la aorta, los pulmones, el esófago, la vesícula biliar o el páncreas. Por eso aquí la anamnesis es especialmente importante. Le preguntamos si el dolor depende del movimiento y de la postura, si aparece con el esfuerzo, si cambia al respirar o después de las comidas y si se acompaña de falta de aire, fiebre o pérdida de peso. En las personas con osteoporosis tenemos en cuenta una fractura vertebral por compresión, que puede producirse incluso tras un traumatismo leve. Un dolor ardiente y unilateral a lo largo de una costilla, con hipersensibilidad de la piel, puede ser a su vez el primer síntoma de un herpes zóster, antes de que aparezca la erupción.
El dolor de origen musculoesquelético normalmente se puede reproducir en la exploración: presionando una articulación concreta, girando el tronco o respirando hondo en una postura determinada. Si el cuadro no encaja con un problema de este tipo, no empezamos el tratamiento, sino que le derivamos al médico.
Cómo es el tratamiento
Al principio reducimos el dolor y recuperamos el movimiento: movilizamos la columna dorsal y las costillas, trabajamos sobre los tejidos blandos alrededor de los omóplatos y, en los puntos gatillo persistentes, aplicamos punción seca. El alivio puede notarse pronto, a veces ya tras la primera visita, pero sin ejercicios no suele ser duradero.
Por eso, en paralelo, le enseñamos ejercicios de extensión y rotación del tronco, ejercicios respiratorios y ejercicios de fortalecimiento de los músculos que posicionan la escápula. Ante una sobrecarga reciente, la mejoría clara suele llegar en unas semanas. Las molestias que duran años requieren un trabajo más largo y regular, sobre todo con los ejercicios que se hacen en casa.
Cuando hay rigidez de la columna dorsal, trabajamos también la respiración. Con el estrés y al pasar mucho tiempo sentado, la respiración a menudo se vuelve superficial y las costillas se mueven poco. Los ejercicios respiratorios combinados con el movimiento de la caja torácica reducen en algunas personas la sensación de rigidez y de tensión.
La espalda en el entrenamiento y en el trabajo
En las personas que entrenan, el dolor entre los omóplatos aparece a menudo tras aumentar el volumen de remo, dominadas o natación, o al volver a deportes con rotación del tronco. Normalmente no hace falta dejar de entrenar: basta con cambiar durante un tiempo la selección de ejercicios, el rango de movimiento y el ritmo al que aumentan las cargas y, después, pulir la técnica.
En el trabajo de oficina no buscamos una única postura «correcta», sino la forma de cambiar de posición más a menudo y de hacer breves ejercicios de activación a lo largo del día: unos cuantos giros y extensiones del tronco cada hora, un paseo en la pausa, las escaleras en lugar del ascensor. Los detalles los concretamos en la visita.