Qué ocurre realmente en un tendón que duele
El tendón de Aquiles transmite fuerzas enormes: al correr, varias veces el peso del cuerpo en cada zancada. Cuando la carga aumenta más deprisa de lo que el tejido puede remodelarse, aparece una reacción de sobrecarga: dolor, rigidez matutina y, a veces, engrosamiento. No se trata de una inflamación clásica, por eso el frío, el reposo y los analgésicos por sí solos solo dan un alivio pasajero. El tendón necesita carga, pero en la dosis adecuada.
El patrón de síntomas es característico: lo peor son los primeros pasos por la mañana y el inicio de la carrera; después el dolor cede, y vuelve unas horas después del entrenamiento o al día siguiente. Esta reacción diferida es el mejor indicador de si la dosis de carga ha sido la adecuada.
Terapia y gimnasio bajo el mismo techo
La clínica se encuentra en el club ZONE Fitness, en Aleje Jerozolimskie 200 (Varsovia, distrito de Włochy). Si la base del tratamiento del tendón de Aquiles es el entrenamiento de fuerza, tiene sentido hacerlo donde tenemos el material a mano: prensa de piernas, poleas, escalones y pesos que permiten graduar el estímulo con precisión. Después de la parte manual pasamos a la sala y hacemos los ejercicios bajo supervisión, en lugar de describirlos en un papel.
La clínica la dirige un fisioterapeuta y preparador físico con más de 15 años de experiencia, que incluye el trabajo con deportistas profesionales y jugadores de la selección polaca en deportes de equipo. Ajustar las cargas y planificar la vuelta a la carrera es nuestro día a día.
Cuándo el dolor del tendón de Aquiles requiere una consulta urgente
La sobrecarga crónica y la rotura del tendón son dos situaciones distintas. Si durante el esfuerzo notó un chasquido repentino o una sensación de patada en el talón o en la pantorrilla, y a lo largo del tendón se nota un hundimiento, necesita una valoración médica urgente: es el cuadro típico de una rotura del tendón de Aquiles. Lo confirma una prueba de Thompson positiva: al apretar la pantorrilla, el pie no se flexiona hacia abajo. La dificultad para ponerse de puntillas suele acompañar a la rotura, pero por sí sola no determina nada, porque también aparece en la rotura fibrilar del gemelo. En caso de rotura, el tratamiento lo decide el médico, y la fisioterapia empieza más tarde, según sus indicaciones. Un dolor repentino más arriba, en la parte media de la pantorrilla, con dolor a la palpación en el vientre muscular y con el tendón íntegro al tacto, suele indicar más bien una rotura de gemelo.
Por qué la dosis de carga es más importante que el reposo
Unas semanas sin correr suelen calmar los síntomas, pero no cambian el motivo por el que aparecieron. Al volver al volumen de antes, el dolor reaparece, porque mientras tanto el tendón se ha debilitado todavía más. Por eso planificamos la carga en lugar de eliminarla: modificamos el entrenamiento de carrera y, en paralelo, llevamos un programa de fuerza de la pantorrilla con peso creciente. Es un trabajo de varios meses, pero con un efecto duradero.
Cómo es la primera visita
Exploramos la movilidad del pie, la fuerza de la pantorrilla y el dolor en puntos concretos del tendón, y después repasamos con usted las últimas semanas de entrenamiento. En la misma visita realizamos el tratamiento y le damos un plan: qué cambiar en la carrera y qué ejercicios empezar de inmediato. Las siguientes sesiones sirven para aumentar las cargas y controlar los progresos, a menudo junto con ejercicio terapéutico en la sala de al lado.