De dónde viene el dolor en la zona lumbar
La columna lumbar transmite las cargas del tronco a la pelvis, por lo que reacciona a todo lo que ocurre por encima y por debajo de ella. Cuando las caderas pierden movilidad y la columna dorsal se vuelve rígida de tanto estar sentado, la zona lumbar empieza a «compensar» lo que no hacen ellas. A esto se suma la debilidad de los glúteos y de la musculatura del tronco, y basta un movimiento descuidado para que aparezca el dolor.
Por eso, una terapia centrada únicamente en el punto que duele suele dar resultado solo durante unos días. Una mejoría duradera exige cambiar aquello que sobrecarga la zona.
¿El dolor que se irradia a la pierna es siempre ciática?
No. El dolor puede irradiarse al glúteo y al muslo también cuando se irritan las articulaciones facetarias o la articulación sacroilíaca, o por puntos gatillo en los músculos glúteos. Hablamos de ciática cuando el dolor recorre el trayecto del nervio ciático y suele bajar por debajo de la rodilla, a menudo, aunque no siempre, con alteraciones de la sensibilidad o pérdida de fuerza. Distinguir estas situaciones es una de las tareas básicas de la exploración en la primera visita.
Qué puede esperar
En la primera visita realizamos la anamnesis y la valoración funcional y, a continuación, pasamos directamente al tratamiento: no paga aparte por una simple «consulta». Se marcha sabiendo con claridad cuál es el origen del problema y con recomendaciones concretas para los próximos días.
En las semanas siguientes vamos desplazando el peso del tratamiento hacia el movimiento: desde ejercicios de control de la postura, pasando por el fortalecimiento, hasta aprender a levantar peso de forma segura y volver a las cargas completas en el entrenamiento.
Trabajo de oficina y dolor de espalda
Estar sentado no «destroza» la columna por sí solo: el problema es la falta de movimiento. Al cuerpo no le gusta mantener la misma postura durante ocho horas, por muy buena que sea la silla. El cambio más sencillo que puede introducir desde mañana es levantarse cada 30–40 minutos y hacer unos cuantos movimientos en la dirección contraria a la postura que mantiene frente al ordenador. El resto – la elección de los ejercicios y el ajuste del puesto de trabajo – lo decidiremos en la visita.