Qué es una lesión del manguito rotador
El manguito rotador está formado por cuatro músculos cuyos tendones rodean la cabeza del húmero y la mantienen en la cavidad glenoidea durante cada movimiento del brazo. El tendón que se lesiona con más frecuencia es el del supraespinoso, que pasa por debajo del acromion de la escápula.
Las lesiones se dividen en dos grupos con una evolución completamente distinta. El primero, mucho más numeroso, son los cambios degenerativos: el tendón se va adelgazando con los años y la rotura aparece sin una lesión clara, normalmente a partir de los 50 años. Este tipo de cambios se ven a menudo en la ecografía de personas que no tienen ninguna molestia; por eso el resultado de una prueba de imagen, por sí solo, todavía no explica el dolor. El segundo grupo son las lesiones traumáticas: una caída, un tirón o una luxación de hombro tras la cual el brazo pierde fuerza de repente. También ocurre que una lesión pequeña afecta a un tendón ya debilitado por cambios degenerativos; en ese caso, el tratamiento no depende solo del resultado de la prueba de imagen, sino sobre todo de cuánta fuerza y movilidad conserva el hombro.
Ejercicio o cirugía
En las lesiones degenerativas y parciales, el tratamiento empieza por la fisioterapia. Los estudios que comparan ambos enfoques muestran que un programa de ejercicios bien dirigido da a muchos pacientes una mejoría del dolor y de la funcionalidad parecida a la de la operación. La fisioterapia no va a «soldar» el tendón, pero permite que el resto de los músculos del manguito y de la escápula asuman parte de su trabajo, y que el propio tendón recupere la tolerancia a la carga.
La situación es distinta tras una lesión reciente en una persona más joven y activa. Si después de una caída o un tirón no puede levantar el brazo, aunque antes el hombro funcionaba bien, no espere a que «se pase». Conviene consultar una rotura completa traumática del tendón con el traumatólogo lo antes posible, idealmente en las primeras semanas tras la lesión, porque con el tiempo el músculo se retrae y las posibilidades de una sutura eficaz disminuyen. Si en la primera visita la valoración apunta a ello, le derivamos al médico en lugar de empezar con los ejercicios.
Rehabilitación tras la sutura del manguito rotador
Después de la sutura, el tendón necesita tiempo para unirse al hueso, por eso la rehabilitación se hace por fases, cuyos plazos fija el cirujano. Durante las primeras semanas el brazo suele estar en un cabestrillo, y trabajamos el movimiento pasivo del hombro y la movilidad de la escápula, el codo y el cuello, sin elevar activamente el brazo. Más adelante llega el movimiento activo, y los ejercicios con resistencia normalmente no antes de varios meses tras la intervención.
La clave está en no adelantarse a la cicatrización y, al mismo tiempo, evitar la rigidez del hombro, que tras esta operación no es rara. Por eso en cada visita comprobamos el rango de movimiento y la respuesta de la articulación a la dosis de ejercicio anterior.
Cómo trabajamos y qué puede esperar
Tanto en el tratamiento conservador como en el posoperatorio, la base es la carga progresiva: primero contracciones suaves, después resistencia en un rango cada vez mayor y, por último, trabajo por encima de la cabeza y con peso. La terapia manual y el trabajo sobre los tejidos blandos ayudan a controlar el dolor, pero la fuerza que protege el hombro se construye con el ejercicio terapéutico. En el tratamiento conservador, la primera mejoría suele notarse al cabo de unas semanas y el efecto completo, tras varios meses de ejercicio regular.
Si sus molestias parecen más una sobrecarga de los tendones que una lesión, encontrará más información en la página sobre el dolor de hombro. Para la primera visita, traiga los resultados de las pruebas de imagen y, si se ha operado, el informe quirúrgico con las indicaciones. Puede concertar una cita a través de la página de Contacto.