De dónde viene el dolor de cadera
La articulación de la cadera soporta el peso de todo el tronco y, al correr, cargas que superan varias veces el peso corporal. La rodea un potente grupo de músculos glúteos cuyos tendones se insertan en el trocánter mayor, el bulto óseo que se palpa en la cara externa de la cadera. Son precisamente estos tendones los que con más frecuencia causan lo que los pacientes describen como «dolor de cadera».
La segunda fuente puede ser el interior de la propia articulación: una rotación interna limitada, un choque femoroacetabular o cambios degenerativos. En ese caso los síntomas son distintos: el dolor se localiza más en profundidad, en la ingle, y aumenta al girar el tronco con el peso sobre esa pierna. En personas que practican deportes con golpeos y cambios de dirección, el dolor en la ingle suele tener otros orígenes; los explicamos en la página dolor inguinal en deportistas.
Qué distingue un problema del otro
El dolor de los tendones glúteos aumenta al tumbarse de lado, al apoyarse sobre una sola pierna y tras caminar mucho, y el punto doloroso se puede señalar con un dedo en el lateral de la cadera. El dolor intraarticular, en cambio, los pacientes lo señalan con la mano en forma de C abarcando el lateral y la parte delantera de la cadera, y en la artrosis suele acompañarse de una limitación del movimiento.
La tercera posibilidad son los síntomas referidos desde la columna. Por eso en la valoración exploramos también la zona lumbar: si es ella la que genera las molestias, el abordaje es distinto al de un dolor lumbar de evolución típica.
Cómo es la terapia
En la primera visita hacemos la anamnesis y la exploración y, a continuación, empezamos directamente con la terapia: terapia manual de la articulación, trabajo sobre los tejidos blandos del glúteo y del muslo, y aprendizaje de posturas que descargan la estructura irritada. Saldrá con recomendaciones concretas para los próximos días, incluido cómo dormir y cómo estar de pie en el trabajo.
Las semanas siguientes se centran sobre todo en el trabajo con carga. Los tendones solo recuperan su resistencia cuando reciben un estímulo de fuerza: elegimos los ejercicios de modo que las molestias tras el entrenamiento no duren más de un día. Con los tendones glúteos irritados, el tiempo de trabajo realista suele ser de 6 a 12 semanas. No es un problema que desaparezca tras dos masajes, pero con un trabajo constante se resuelve en la gran mayoría de las personas.
Trabajo de pie y hábitos diarios
Si pasa varias horas al día de pie, la cadera se carga de forma asimétrica: solemos cargar el peso sobre una pierna y «colgarnos» de las estructuras pasivas. El cambio más sencillo es repartir conscientemente el peso entre ambos pies y cambiar de postura cada 10–15 minutos. También conviene revisar dos hábitos que aparecen una y otra vez en la clínica: sentarse con las piernas cruzadas varias horas al día y dormir de lado sin una almohada entre las rodillas. Ambos mantienen la cadera en aducción, es decir, exactamente en la posición que comprime los tendones glúteos contra el trocánter. Cambiar estas dos cosas no cuesta nada y, en algunas personas, reduce claramente las molestias nocturnas y matutinas incluso antes de que el entrenamiento empiece a hacer efecto.
El resto –la elección de los ejercicios, la dosificación de la carga y el plan de vuelta a la carrera o al entrenamiento de fuerza– lo concretamos en la visita. No le prometemos que el dolor desaparezca tras una sola sesión; le prometemos que saldrá de ella sabiendo de dónde viene y qué hacer con él durante las próximas semanas.