Qué es la coxartrosis y por qué duele
La artrosis de cadera, o coxartrosis, es un proceso en el que cambia toda la articulación: el cartílago, el hueso que hay debajo, la cápsula articular y los músculos que la rodean. No se trata simplemente de que la cadera «se gaste» como un neumático. La articulación responde a las cargas a lo largo de toda la vida, y que duela o no depende no solo del aspecto del cartílago, sino también de la fuerza muscular, el nivel de actividad, el peso corporal y el sueño.
El cuadro típico es dolor en la ingle, rigidez por la mañana y tras estar mucho tiempo sentado, y una pérdida gradual de movilidad: primero de la rotación interna y, más adelante, de la flexión. Los síntomas suelen ir por rachas: las semanas mejores se alternan con otras peores, a menudo tras un aumento repentino de la actividad.
Una reacción frecuente ante el dolor es reducir el movimiento: paseos más cortos, dejar la bicicleta, evitar las escaleras. A corto plazo esto alivia, pero a largo plazo los músculos se debilitan, el rango de movimiento disminuye y la cadera tolera peor las cargas cotidianas. Por eso el objetivo de la terapia no es proteger la articulación, sino devolverle la tolerancia al movimiento.
La valoración y el papel de la radiografía
En una persona mayor de 45 años con síntomas típicos, el diagnóstico se basa sobre todo en la anamnesis y la exploración. La radiografía puede ser útil, pero el grado de los cambios que muestra dice poco sobre cuánto dolerá la cadera y qué será capaz de soportar. Por eso comprobamos el rango de movimiento, la fuerza, la marcha y las actividades cotidianas que le resultan difíciles.
Una parte importante de la valoración es el diagnóstico diferencial. El dolor en la cara externa de la cadera procede con más frecuencia de los tendones glúteos que de la articulación; lo explicamos con más detalle en la página sobre el dolor de cadera. A su vez, el dolor en el glúteo y el muslo puede ser referido desde la zona lumbar de la columna.
Ejercicio, educación y peso corporal: el tratamiento de primera línea
Las guías actuales sobre la artrosis coinciden: el primer paso es la educación y el ejercicio y, si hay sobrepeso, la reducción de peso. Solo cuando esto no es suficiente se plantean otros métodos. En la práctica, esto supone un programa de ejercicio terapéutico realizado de forma regular durante al menos varias semanas y continuado después por su cuenta: fortalecimiento de glúteos y muslos, ejercicios de equilibrio, trabajo del rango de movimiento y la actividad aeróbica que más le guste.
No hace falta evitar el dolor a toda costa. Un malestar moderado durante el ejercicio es aceptable si al día siguiente no está peor que de costumbre. La terapia manual puede aliviar y facilitar el movimiento, pero sin ejercicio su efecto dura poco. La mayoría de las personas notan la primera mejoría tras unas semanas de trabajo regular.
Si tiene sobrepeso, perder peso reduce las fuerzas que actúan sobre la articulación a cada paso y facilita el ejercicio. En la cadera su efecto sobre el dolor es menos marcado que en la rodilla, pero combinado con el entrenamiento ayuda a mejorar la funcionalidad y la forma física. Caminar, la bicicleta estática y el ejercicio en el agua son buenos complementos.
Cuándo acudir al traumatólogo y cómo mantener los resultados
Si, a pesar de un tratamiento conservador constante, el dolor le despierta por la noche y caminar y las actividades cotidianas están claramente limitados, conviene consultar a un traumatólogo, que valorará si está indicada la cirugía. Es una decisión del médico y del paciente; nuestro papel es valorar con rigor lo que ha aportado el tratamiento basado en el movimiento.
Para la mayoría de las personas, el objetivo es una cadera que funcione bien en el día a día: ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, caminar, bicicleta o piscina, y una dosificación sensata de la carga en las semanas peores. Conviene revisar los progresos cada pocos meses y aumentar la carga de los ejercicios: los músculos que dejan de recibir estímulo pierden fuerza rápidamente. Los detalles los concretamos en la visita.