Por qué duele la rodilla aunque no haya sufrido una lesión
La rodilla funciona sobre todo como una bisagra y está situada entre dos zonas muy móviles: la cadera y el pie. Si alguna de ellas no hace su trabajo, la rodilla tiene que compensar un movimiento para el que no está diseñada. El escenario típico es este: rotación de cadera limitada, glúteos débiles y, además, un aumento del entrenamiento de carrera de diez o más kilómetros en una semana; a las dos semanas aparece un dolor que no desaparece con el descanso.
El segundo mecanismo frecuente es simplemente superar la tolerancia del tejido. El tendón rotuliano o la cintilla iliotibial soportan cargas elevadas, pero necesitan tiempo para adaptarse. Cuando el estímulo crece más deprisa que la capacidad de recuperación, el tejido empieza a avisar con dolor.
Qué comprobamos en la valoración
Empezamos con la anamnesis: cuándo duele, en qué kilómetro, tras qué cambio en el entrenamiento. Después exploramos la movilidad de la cadera y del tobillo, la fuerza del cuádriceps y de los glúteos, y examinamos las estructuras intraarticulares y los tendones. También observamos cómo baja de un escalón y cómo hace una sentadilla sobre una pierna, lo que suele revelar más que las pruebas en camilla por sí solas.
Con esa información sabemos si estamos ante una sobrecarga femoropatelar, una tendinopatía, una irritación de la cintilla iliotibial o ante síntomas que sugieren una lesión estructural que requiere una consulta médica. Si la valoración muestra que el problema se debe a limitaciones de la cadera o a un esguince de tobillo previo, la terapia abarcará también esas zonas.
Terapia y vuelta a las cargas
La primera etapa busca reducir las molestias lo suficiente como para poder hacer ejercicio: utilizamos terapia manual, trabajo sobre los tejidos blandos y, si está indicada, punción seca. Pero aquí el verdadero tratamiento es el entrenamiento. Los tendones y los músculos se fortalecen bajo carga, por eso desde las primeras visitas recibe ejercicios concretos con el peso y el número de repeticiones anotados.
En los problemas por sobrecarga, el tiempo de trabajo realista va de unas semanas (por ejemplo, en la irritación de la cintilla iliotibial) a varios meses (en la tendinopatía rotuliana), aunque un alivio claro suele notarse antes. No le prometemos que el dolor desaparezca tras una sola visita; le prometemos que, después de ella, sabrá de dónde viene y qué hacer con él.
Volver al deporte sin recaídas
El error más frecuente es volver a las cargas completas el mismo día en que deja de doler. El tejido necesita todavía unas semanas más para recuperar su resistencia. Por eso terminamos con un plan: un aumento progresivo del kilometraje o del tonelaje, el mantenimiento de dos o tres sesiones de ejercicios de fuerza a la semana y un umbral claro a partir del cual hay que bajar el ritmo. Los detalles los concretamos en la visita.