¿Tendón o ligamento rotuliano?
La estructura que duele en la rodilla del saltador une el polo inferior de la rótula con la tuberosidad tibial. Como une hueso con hueso, la nomenclatura anatómica la denomina ligamento rotuliano. En la práctica clínica se habla más a menudo de tendón rotuliano: es una prolongación del tendón del cuádriceps, transmite la fuerza del músculo a la tibia y responde a las cargas igual que otros tendones. Ambos nombres se refieren al mismo lugar.
La tendinopatía aparece cuando el número de saltos y aterrizajes crece más deprisa que la capacidad de adaptación del tendón. Afecta con más frecuencia a jugadores de voleibol y baloncesto y a saltadores de atletismo, sobre todo en periodos con mucha carga de partidos y entrenamientos.
Cómo diagnosticamos la rodilla del saltador
El cuadro típico es un dolor en un punto muy concreto –el polo inferior de la rótula– que aumenta a medida que se carga el tendón: en una sentadilla más profunda, al saltar, al aterrizar. Sin embargo, el dolor en la parte delantera de la rodilla también puede ser un dolor femoropatelar, que se trata de otra manera; lo describimos en la página sobre el dolor en la parte anterior de la rodilla. Diferenciamos ambos en la valoración.
En la valoración comprobamos el dolor del tendón a la presión y en la sentadilla sobre una pierna, la fuerza del cuádriceps y la calidad del aterrizaje. También es importante valorar las cargas: cuántos entrenamientos, partidos y sesiones de saltos tiene a la semana y qué cambió antes de que apareciera el dolor. Establecemos una prueba de dolor sencilla que servirá de referencia en las siguientes visitas.
Normalmente no hacen falta pruebas de imagen para empezar la terapia. Los cambios en el tendón visibles en la ecografía se encuentran también en jugadores sin dolor, por lo que el plan lo deciden los síntomas y la respuesta a la carga.
La terapia: de la isometría a la pliometría
El tratamiento se basa en la carga progresiva del tendón. Al principio utilizamos ejercicios isométricos, es decir, contracciones mantenidas sin movimiento, que en algunas personas reducen el dolor a corto plazo. Después introducimos ejercicios de resistencia lentos y con cargas altas –sentadillas, extensión de rodilla, prensa de piernas– con una carga que aumenta cada semana. Son ellos los que construyen la resistencia del tendón.
Cuando el tendón tolera cargas elevadas, añadimos movimientos más rápidos, pequeños saltos y, más adelante, la pliometría completa y los aterrizajes específicos de su deporte. Todo el proceso lo dirigimos en forma de ejercicio terapéutico. La terapia manual o el vendaje pueden ayudar de forma puntual, pero no sustituyen este proceso. No se recomiendan las infiltraciones de corticoides en el tendón: pueden reducir el dolor de forma pasajera, pero no construyen la resistencia del tendón y pueden debilitarlo.
Cuánto dura y cuándo acudir
La rodilla del saltador es un problema que exige paciencia: una mejoría clara suele aparecer tras unas semanas, y la vuelta completa a los saltos a menudo lleva varios meses. Acortar la fase de fuerza es la causa más frecuente de recaída.
Durante la temporada no siempre es posible dejar de jugar. En ese caso acordamos con usted, y si es necesario también con su entrenador, cuántos saltos y entrenamientos puede tolerar la rodilla, y realizamos el entrenamiento de fuerza en paralelo. Tras la vuelta, conviene mantener los ejercicios de fortalecimiento durante toda la temporada, porque el tendón pierde resistencia rápidamente cuando deja de recibir estímulo. Si el dolor bajo la rótula le dificulta jugar desde hace unas semanas, pida cita a través de la página Contacto; los detalles del plan los concretamos en la visita.