Qué significa realmente «artrosis» en el informe de una prueba
Con la edad, los discos intervertebrales pierden agua y altura, en los bordes de los cuerpos vertebrales aparecen crecimientos óseos (osteofitos) y las articulaciones facetarias se engrosan. Es un proceso parecido a las canas: afecta a la mayoría de nosotros y en las pruebas de imagen se ve también en personas sin ninguna molestia. Por eso la frase «cambios degenerativos de la columna» en el informe de una radiografía no explica, por sí sola, de dónde viene su dolor. En algunas personas, el desgaste desigual de los discos y las articulaciones provoca además una curvatura lateral de la columna; hablamos de ello en la página sobre la escoliosis en adultos.
El grado de los cambios en la imagen se corresponde poco con la intensidad del dolor. Alguien con una «artrosis avanzada» puede llevar una vida normal sin problemas, y alguien con cambios leves puede sufrir mucho. En el dolor influyen en gran medida el nivel de actividad, la fuerza muscular, el sueño, el estrés y el tiempo que pasa en una misma postura. Es una buena noticia, porque sobre la mayoría de estos factores sí puede actuar.
Estenosis de canal: cuando duelen las piernas
A veces los cambios degenerativos estrechan el canal vertebral o los orificios por los que salen las raíces nerviosas. El síntoma típico es la claudicación neurógena: tras unos minutos caminando o de pie, las piernas se vuelven pesadas, se duermen o duelen, y el alivio llega al sentarse o al inclinarse hacia delante, por ejemplo apoyándose en el carro de la compra. La falta de riego en las piernas por una enfermedad vascular produce síntomas parecidos, con la diferencia de que entonces suele bastar con detenerse, sin cambiar de postura. Diferenciar estas situaciones puede ser tarea del médico.
En la estenosis funcionan bien los ejercicios en posturas ligeramente flexionadas, la bicicleta estática y alargar poco a poco los paseos. Sin embargo, si la debilidad de las piernas va en aumento y la distancia que puede caminar se acorta rápidamente, es necesaria la valoración de un traumatólogo o un neurocirujano. El dolor radicular agudo en personas más jóvenes suele tener otro origen; lo describimos en la página sobre la hernia discal lumbar.
El movimiento como base del tratamiento
Las guías actuales sobre el dolor de espalda crónico coinciden: la base son los ejercicios y mantenerse activo, y los tratamientos pasivos – terapia manual o masaje – son un complemento que facilita el comienzo. No existe una única rutina de ejercicios «mejor». La eficaz es la que está bien elegida, es progresiva y se hace con regularidad.
En la práctica combinamos el entrenamiento de fuerza del tronco, las caderas y las piernas con ejercicios de movilidad, equilibrio y resistencia. En el ejercicio terapéutico aprende la técnica bajo la supervisión de un fisioterapeuta para después poder entrenar por su cuenta. Los primeros efectos – menos rigidez, levantarse de la cama con más facilidad – suelen aparecer tras varias semanas, y el efecto completo del entrenamiento de fuerza requiere dos o tres meses.
Cuándo venir y qué esperar
El error más frecuente que vemos es dejar de moverse «para proteger la columna». Evitar agacharse, cargar peso o caminar debilita los músculos y reduce la tolerancia a las cargas, de modo que, con el tiempo, el dolor aparece cada vez antes. Un movimiento bien dosificado no acelera los cambios degenerativos; la falta de movimiento, en cambio, empeora claramente la capacidad funcional en el día a día.
Conviene pedir cita cuando el dolor le limita en sus actividades diarias, reaparece o cuando, después de leer el informe de una prueba, le da miedo moverse. En la primera visita le explicamos qué significan los cambios de su informe, comprobamos qué es lo que realmente provoca las molestias y empezamos el tratamiento en ese mismo momento. Si el problema afecta sobre todo al cuello, encontrará más información en la página sobre el dolor de cuello y cervicales. Puede pedir cita a través de la página de Contacto.