De dónde viene el dolor de la articulación temporomandibular
La articulación temporomandibular (ATM) une la mandíbula con el hueso temporal justo delante de la oreja y trabaja con cada bocado, cada palabra y cada bostezo. Las molestias en esta zona se conocen como trastornos temporomandibulares (TTM). Lo más habitual es que su origen esté en los músculos de la masticación sobrecargados y, con menos frecuencia, en la propia articulación: un desplazamiento del disco articular o cambios degenerativos.
Detrás de la sobrecarga suele haber varios factores a la vez: apretar los dientes durante el día, rechinarlos por la noche, el estrés, la falta de sueño y hábitos como mascar chicle con frecuencia. Los problemas de mordida tienen menos peso de lo que se suele creer.
Los chasquidos suelen indicar que el disco articular se desplaza respecto a la cabeza de la mandíbula (el cóndilo) y vuelve a su sitio al abrir la boca. Es algo frecuente, también en personas sin ninguna molestia. Solo debe preocupar cuando los chasquidos desaparecen de repente y, al mismo tiempo, cuesta más abrir mucho la boca: en ese caso el disco puede estar bloqueando el movimiento y hace falta la valoración del dentista.
Las molestias suelen aparecer junto con la cefalea tensional y el dolor de cuello; por eso también exploramos el cuello y la posición de la cabeza.
Cómo es la valoración
Empezamos por la anamnesis: cuándo duele, qué empeora las molestias, si aprieta los dientes, cómo duerme y qué tratamientos dentales ha recibido. Después valoramos cómo abre la boca: cuánto, si la mandíbula se desvía hacia un lado, si aparecen chasquidos y en qué momento del movimiento. Comprobamos la sensibilidad de los músculos de la masticación y de la zona de la articulación, así como la movilidad de la columna cervical.
La valoración permite determinar si predomina el problema muscular o el articular, y detectar síntomas que requieren consulta con el dentista o el médico, como dolor de muelas, una inflamación o señales de alarma. Las radiografías y la resonancia rara vez son necesarias al principio, y su resultado no siempre se corresponde con la intensidad del dolor.
Qué ayuda de verdad
En la mayoría de las personas, las molestias desaparecen o disminuyen claramente con tratamiento conservador. La base es la educación y el cambio de hábitos: la posición de reposo de la mandíbula (labios juntos, dientes separados), detectar cuándo aprieta los dientes durante el día, dieta blanda durante unos días y evitar abrir mucho la boca. A esto se suman ejercicios de control del movimiento de la mandíbula y terapia manual de los músculos de la masticación y del cuello. Los estudios apuntan a un efecto moderado de esta combinación, sobre todo en el dolor y en la amplitud de apertura de la boca. Muchas personas notan la primera mejoría al cabo de unas semanas de trabajo regular, pero si lleva años apretando los dientes y vive con mucho estrés, el proceso puede ser más largo.
La férula de descarga puede ayudar a algunas personas, sobre todo si rechinan los dientes por la noche, pero la decisión corresponde al dentista. Los chasquidos sin dolor y sin limitación del movimiento no suelen necesitar tratamiento. Explicamos en detalle cómo trabajamos en la página de fisioterapia de la ATM.
Cuándo venir y cuándo ir primero al dentista
Merece la pena venir cuando el dolor de mandíbula dura más de dos o tres semanas, reaparece en épocas de estrés o le dificulta comer y abrir la boca. Si le duele una muela, ha aparecido hinchazón o fiebre, o las molestias empezaron tras un golpe, acuda primero al dentista o al médico. Si la mandíbula se bloquea de repente y no puede cerrar la boca, acuda a urgencias. Puede concertar una cita a través de la página de Contacto.