Qué es la discopatía cervical
Entre las vértebras cervicales se encuentran los discos intervertebrales, que con la edad pierden agua y altura. Estos cambios se ven en la resonancia en buena parte de los adultos, también en personas a las que no les duele nada, así que el informe «discopatía C5-C6» por sí solo todavía no es un diagnóstico. El problema empieza cuando una hernia discal o unos osteofitos estrechan el agujero por el que sale la raíz nerviosa. Hablamos entonces de radiculopatía cervical (síndrome radicular): el dolor, el hormigueo o la debilidad bajan desde la nuca al brazo, normalmente por una franja concreta de piel y hasta determinados dedos.
La nuca rígida y el dolor de cabeza tras un día delante del ordenador son un cuadro distinto, que describimos en la página sobre el dolor de cuello y cervicales. Una situación menos frecuente, pero más grave, es la compresión de la propia médula espinal, es decir, la mielopatía. Produce torpeza en ambas manos y una marcha insegura, a menudo sin dolor intenso, y requiere un diagnóstico médico urgente.
Cómo distinguimos el disco de otras causas de dolor en el brazo
El dolor en el brazo no siempre viene del cuello. Pueden manifestarse de forma parecida los problemas del hombro, la compresión de un nervio en la muñeca o en el codo y los puntos gatillo en los músculos de la nuca y de la cintura escapular. Por eso empezamos la exploración por un mapa de los síntomas: dónde duele exactamente, qué dedos se duermen, qué alivia y qué empeora.
A continuación comprobamos la sensibilidad, la fuerza de cada grupo muscular y los reflejos, y realizamos pruebas de provocación cervicales y pruebas neurodinámicas. También valoramos la marcha y la destreza de las manos para no pasar por alto signos de mielopatía. Si algo en la exploración apunta a ella, no empezamos el tratamiento, sino que le derivamos al médico.
Tratamiento conservador y ritmo real de mejoría
El dolor radicular de origen cervical puede ser muy molesto, pero en la mayoría de las personas disminuye claramente en unas semanas, y la recuperación completa lleva de varias semanas a varios meses. En la primera fase se trata de no irritar la raíz: buscamos posturas de alivio y aplicamos una terapia manual suave del cuello y de la columna dorsal y trabajo sobre los tejidos blandos. A menudo esto ya alivia por la noche y durante el trabajo. También revisamos la colocación de la pantalla y la forma de usar el móvil, no porque inclinar la cabeza «destroce» los discos, sino porque muchas horas en la misma postura pueden mantener la irritación de la raíz.
Después introducimos los ejercicios – para los flexores profundos del cuello, los músculos de la escápula y el deslizamiento del nervio – y aumentamos su dificultad de forma progresiva. Son ellos los que determinan que el efecto sea duradero. La terapia manual ayuda a superar el periodo de más dolor, pero no sustituye a los ejercicios. En cada visita controlamos la fuerza del brazo: si en lugar de mejorar aparece una debilidad que va en aumento, le derivamos al médico.
Cuándo pedir cita
Conviene venir cuando el dolor se irradia al brazo durante más de unos días, vuelve al trabajar con el ordenador o después de entrenar, y también cuando ya tiene el resultado de una resonancia y no sabe qué significa. En la primera visita le exploramos, le explicamos qué significa realmente el informe y normalmente empezamos el tratamiento en ese mismo momento. Si la exploración indica compresión medular o una pérdida de fuerza que avanza rápidamente, primero le derivaremos al médico. La forma más sencilla de pedir cita es a través de la página de Contacto.