Dónde está la articulación sacroilíaca y cuándo duele
La articulación sacroilíaca une el sacro con el ala del hueso ilíaco: hay una a cada lado, más o menos donde en la espalda se ven los dos hoyuelos encima de los glúteos. Es una articulación fuerte, sujeta por potentes ligamentos y con un rango de movimiento muy pequeño. Su función es transmitir las cargas entre el tronco y las piernas al caminar, correr o subir escaleras.
El dolor en esta zona suele ser unilateral: los pacientes lo señalan con un dedo justo al lado del sacro, y se irradia al glúteo y a la parte posterior del muslo. Aparece con más frecuencia durante el embarazo y después del parto, en corredores y en personas que entrenan con un claro predominio de una pierna, y tras lesiones: una caída sobre el glúteo o un mal paso inesperado al bajar de un bordillo.
Cómo distinguimos este dolor del de la columna y la cadera
La articulación sacroilíaca está justo al lado de la columna lumbar y de la articulación de la cadera, y los síntomas de estas tres zonas pueden ser engañosamente parecidos. Por eso empezamos por la columna: comprobamos la movilidad lumbar, la respuesta a movimientos repetidos y realizamos una exploración neurológica, y después valoramos los rangos de movimiento de la cadera.
A continuación realizamos pruebas de provocación que cargan la articulación desde distintas direcciones, el llamado clúster de Laslett. Hay que decir con honestidad que ninguna prueba aislada permite diagnosticar un problema de esta articulación. Solo varias pruebas positivas (normalmente al menos tres), una vez descartado el dolor de origen vertebral, aumentan claramente la probabilidad de que ella sea el origen de las molestias. Aun así, sigue siendo una valoración de probabilidad, no una certeza, y así la tratamos.
En la anamnesis también buscamos rasgos de dolor inflamatorio. Si las molestias empezaron antes de los 45 años, le despiertan por la noche, por la mañana tiene la espalda rígida durante más de media hora y el movimiento le alivia más que el reposo, puede tratarse de una enfermedad inflamatoria de las articulaciones de la columna (espondiloartropatía). En ese caso le derivamos al médico o al reumatólogo: este dolor requiere un diagnóstico y un tratamiento que la fisioterapia no puede sustituir.
Qué ayuda y qué no prometemos
La popular idea de «colocar la pelvis» no tiene respaldo en los estudios. La articulación se mueve de forma mínima – apenas unos grados y milímetros – y las técnicas manuales no cambian su posición. Lo que sí pueden hacer es reducir el dolor y la tensión en la zona, y con ese fin las utilizamos: como paso previo a los ejercicios, no como un tratamiento en sí mismo.
La base es el entrenamiento: fortalecer los glúteos, el tronco y las caderas, controlar la pelvis al apoyarse sobre una sola pierna y aumentar las cargas de forma progresiva. Cuando el dolor es intenso, ayuda limitar temporalmente los movimientos que lo provocan, como levantar peso de forma asimétrica o hacer zancadas amplias. Los ejercicios los realizamos en el marco del ejercicio terapéutico, y su elección se basa en la exploración. Cuando las molestias duran más tiempo, el trabajo real suele llevar de varias semanas a tres meses.
Embarazo, carrera y vuelta a la actividad
El dolor de la cintura pélvica durante el embarazo es frecuente y, en la mayoría de las mujeres, desaparece en unos meses después del parto. Durante ese tiempo ayudan los ejercicios adaptados, cambiar la forma de levantarse de la cama y de subir al coche y, en algunas mujeres, llevar de forma puntual un cinturón pélvico de estabilización. Si el dolor persiste mucho tiempo después del parto, conviene valorarlo: normalmente se puede reducir de forma clara.
En los corredores, la vuelta al entrenamiento es progresiva: primero alternando caminar y correr en terreno llano, después tramos más largos, cuestas y saltos, valorando siempre la respuesta en las 24 horas siguientes. Si el dolor baja por debajo de la rodilla o se nota en la profundidad del glúteo, valoramos también el síndrome del piramidal y la ciática. Puede pedir cita a través de la página de Contacto.